Las máquinas de leer

Tumblr_l64tng6yps1qc7ybuo1_500

 Cada día atiendo a un converso al libro electrónico, acabaré abriendo un consultorio. Ninguno de los entusiastas de esa técnica de reproducción leía libros antes de comprarse los artefactos pertinentes. Tampoco piensan cambiar de hábitos. De hecho, ni siquiera les interesan los cientos de títulos que puede almacenar su biblioteca portátil, sino los trucos que permiten marcar el punto, cambiar el color del fondo de lectura, ampliar el tamaño de letra o aplicar el diccionario a cada palabra. Su exhibicionismo es más testicular que texticular, sin vinculaciones enojosas con la cultura.
Pertrechados con sus máquinas de leer, los tecnoanalfabetos han concluido con buen tino que la inversión les dispensa del esfuerzo lector, porque han comprobado que la asimilación de las páginas es tan ardua en electrón como en papel.

Tumblr_l1rmcokxns1qz5wjlo1_500

 El problema no radicaba en los libros, sino en la lectura. Para ahorrarse la farragosa tarea de deglución, me preguntan qué sensaciones suscita el descifrado de un texto. Intento describirlas en sus múltiples variantes –hastío, angustia, adormilamiento, un repunte de excitación–. Su atención se dispersa en el primer párrafo de mi disertación, para concentrarse en los infinitos accesorios que brindan sus armas de lectura masiva.

Tumblr_l56zqmvdqm1qarzhbo1_500


El formato es secundario. No hay un desinterés por los libros, sino por la lectura. Gracias al libro electrónico se pasará de no leer nada a leer nada, a espigar accidentalmente una máquina cuya única función terapéutica afectará a los egos desmedidos de los escritores. Los charlatanes de la literatura se han distinguido por su defensa de las descargas gratuitas de música y películas, con encendidos cantos a los derechos del internauta. Actuaban en la convicción de que nadie iba a molestarse en violar sus productos. Ahora descubren que sus obras maestras pueden ser difundidas electrónicamente a millones de máquinas de leer, sin generar un euro. Lo aceptarán democráticamente, para facilitar el acceso a la lectura sin necesidad de abonar los precios desorbitados de los volúmenes. Seguro.


About

Durante más de veinte años se ha desempeñado como bibliotecario, librero y asesor de proyectos editoriales y de instituciones culturales. Colabora con varias publicaciones especializadas en el sector del libro y ha formado parte de diversas comisiones en la discusión de leyes relacionadas con el sector. Mantiene el blog Libreros, desde el cual ofrece información relacionada con la industria editorial en Venezuela e hispanoamérica.

FacebookLinkedInPicasaTumblr